Friday, April 22

(tren al sur)

parece que todos mis malditos amores están empeñados en dejarme para partir lejos al sur, más doloroso si se van en tren, pero se van, al fin y al cabo se los tragan los rieles enmohecidos, los árboles verdes, el camino que para mi es cada día más borroso. ¿será que no sirvo para querer querer? y que cada vez que paso lentito la mano por el pelo de mi amor, éste siente la inmediata necesidad de correr en dirección de las vacas, alejándose de los pacos que le pegan a la gente. así. dos y contando. la vuelta a casa, el tren que se mueve con cada soplido del viento y mi reproductor de música que se queda patéticamente mudo porque con el viaje los bolsos y la espera se me olvidó cargarlo. así que voy sentada al lado de la ventana y mirando nada. acordándome de la serie de eventos desafortunados que me llevaron a estar sentada aquí. y lo que había en talca se me olvido, en realidad no quiero tener que dolerme cada vez que recuerde cosas lindas. así que esconderme de vez en cuando en un paraíso cercano no suena tan mal hasta que pasan dos días y sentada en la cama mientras llueve duele el corazón de errores estúpidos. me da esa sensación de bilis en la boca y quiero vomitar toda la mierda, morirme ahogada de la pena, porque pude ser yo misma tiempo atrás, pude ser yo, debí haber sido yo, seguramente yo también lo fui. y quién más que yo misma acostada en senda cama para darme cuenta de lo más esencial de este maldito viaje: ni la primera, ni la última.

la lluvia no lava la pena.



Resulta que no sirvo precisamente para esta situación con este ser humano. Resulta que hoy me puse a llorar porque de vez en cuando uno extraña ciertas cosas que no van a volver nunca y mientras lloraba como hueona (sí, cada uno se salva como puede) pensaba que nunca me había pasado tener miedo de llamar. Porque me pasa esto: echo de menos y tengo terror de llamar. Aunque me hayan dicho que no es mi culpa y que todo va a pasar, lloraba igual y con el mismo miedo. Resulta que hoy los corazones se hacen trizas y lo que le pude decir al Enrique (que a todo esto le decían Mckenzie, coincidencia de esas absurdísimas) se volvió una anécdota que casi me impulsa a escribir un libro, pero llorando y con miedo. Hoy hace frío, tengo los pies congelados y el mismo miedo de hace años, cuando caminaba con el paraguas blanco y la boca roja del auto azul me ofreció ayuda para cruzar. Irónico, me parece que era abril, y llovía también. Irónico lo que pasa hoy a nivel intercraneal. Y a pesar del frío y de las pantuflas de vaca que si se mojan se deshacen, tengo una enorme necesidad de salir a correr a la calle. Escaparme del viento, del extrañamiento y del terror.

Saturday, April 16

M♥

Me gustaba verte las mejillas encendidas mientras caminabas hacia mi cuando por ansiosa yo me adelantaba a la hora acordada y me encantaba la preocupación en tu voz entrecortada preguntando si había esperado mucho rato. Me gustaba poner mis manos frías sobre tus pómulos que cuando arden así te hacen ver más lindo que nunca. Te sacabas la chaqueta y me la pasabas por sobre los hombros (-tan helada que estás, pequeña) y cruzando tu brazo por mi cintura con firmeza, caminábamos una cuadra. Yo pensaba que no quería estar ahí, pensaba que quería estar en otra parte contigo, con tu brazo en mi cintura y tu chaqueta sobre los hombros, pero no ahí, precisamente no ahí. El andén, los boletos, esperar. -No quiero estar aquí, vámonos, porfavor. Entonces tu mano tibia se vino a encontrar con la mía, que estaba fría y entumecida, y me miraste a los ojos mientras prometías que todo iba a estar bien, que nada malo podía pasar, que estábamos juntos y que con eso era suficiente por esta vez. Te creí. Me gustaba sentir que mientras cruzábamos el umbral de aquella maldita puerta no dejabas de apretar mi mano entre la tuya, y mis dedos muertos por el frío de la noche por fin volvieron a la vida. Me gustaba pensar que estabas tan cerca mío como siempre quería que estuvieras, me gustaba acurrucarme en tu cuello, sentir tu olor rico y apretar tu mano, mirarte y de vez en cuando susurrarte las gracias por estar ahí. Mientras, nos sentábamos cerca de la ventana y mi corazón retumbaba por todo el vagón. -No quiero viajar, tan solo quiero llegar pronto, tengo miedo, tengo frío. Pero ya estaba hecho. Un viaje tranquilo y sin sobresaltos, tu mano en la mía el tiempo completo, y no sé donde quedaron los miedos, si se quedaron en Santiago, si se perdieron en el camino. Lo que sé es que al llegar nos esperaba una mañana resplandeciente y charquitos de agua de la noche anterior. -¿Ves? Ya pasó la tormenta... y ahora viene nuestro sol. No creo poder recordar unos días más maravillosos, y sin embargo no podría nombrar un sólo hecho que los convirtiera en eso. Sé que hubo tantas palabras y muchos sentidos, y amor y pasión y llanto y alegrías. Pero lo que ocurrió en esos días es tan solo nuestro. De nadie más. Talca nos esperará.

Thursday, April 14

esta es la publicación número dosmil.
y creo que nunca dejé de hablar de lo que me hizo empezar a escribir el día 1.
y creo que hoy, más que en todos los días y letras que he escrito aquí,
estoy tan arrepentida de haber perdido mi tiempo así.

Tuesday, April 12

hoy parece un día para describir-te

se me detiene la respiración cada vez que voy a las tiendas a ver comedores y veo futones, veo futones, por todos lados me invaden recuerdos canciones palabras poemas formas colores aromas con un sólo nombre marcado por todas partes, hoy precisamente cuando hace este frío terrible y los días están así difuminados entre nubes y árboles y ensayos de psu, mientras mi teléfono tiene toda la plata para llamar pero ya no existe ningún número, no existe ninguna fuerza inexplicable que marque los botones por mí, hoy que estoy más conectada que todas las veces que he estado conectada no logro hacer sinapsis entre mis propias neuronas y me quedo paralizada mirando una foto, mirando un peluche, un futón en la tienda, un chocolate de menta en el supermercado, oliendo el perfume del caballero de la micro. Hoy que hace más frío que aquella vez que me escapé a tu casa corriendo y llovía, hoy que hace más tiempo que levanté el teléfono y eras tú, hoy que han pasado años desde la última vez que te vi... hoy te extraño. tengo frío y te extraño.

Thursday, April 7

Tuesday, April 5

a veces me siento como la persona más estúpida del planeta,
a veces...
y hoy.

Friday, April 1

Hay algo más arriba del cielo-

Aparte de lo físico digo yo, ese lugar donde llegamos cada vez que estamos todos juntos con la gente y tan felices por encontrarnos en el metro después de tantos años y nos abrazamos y nos damos besos jugosos en las mejillas y nos dibujamos corazones y sonrisas en la cara, porque nuestro tiempo que pasa no cambia ni una cuestión, porque el amor sigue aquí adentro intacto y bello, hermoso, mi corazón sus corazones todos juntos y babosos el amor rebosante de abrazos y de risas, estamos en ese lugar donde llegamos más arriba del cielo cuando para el feliz casi cumpleaños regalamos girasoles hermosos que al sol brillan y nos hipnotizan, estamos más arriba del cielo cuando estamos con el perro Elvis en la plaza y cantamos canciones, nos abrazamos, gente-perros-niños-títeres, y el perrito me hace cariño para que no me asuste y no queremos pensar en el resto del mundo y somos todos colegas pedagogos y la gente anda abierta de ojos, pensante, hablante, cariñosa, gente bonita, puta que son gente bonita mi gente, y aunque hoy no haya guitarra ni djembé no importa, hay payasos-espejos, hay girasoles, está Elvis el perro, hay luces bonitas y pasto bien verde. Pucha que es linda mi gente, pucha que es lindo el baño a doscientos pesos y mi pase quebrao a la mitad.

Wednesday, March 30

Le' pathetique.

Me marcaron con canciones y me cuesta dormir tranquila, y me regalan de vez en cuando gotitas para el mal de amor.
vino y chocolate.

Tuesday, March 29

Sin hiperventilarse ahora.

Suspiro-Respiro-Suspiro-Respiro-Respiro-Respiro. Suspiro.

Empieza con un reloj que no sabe la hora. Marca con las manecillas dos números al azar y comienza la escena.
La escena transcurre en un cubículo de color turquesa. Las medidas necesarias, no más grande que una habitación promedio. A un costado hay una cama con almohadones y del otro lado un equipo de música y un librero. La ventana da hacia el norte. La puerta hacia el pasillo.

Primero, se caen las cortinas. Luego suena el teléfono. Finalmente quedan dos personajes sobre la cama y fluye una conversación random.

- El otro día vi algo rancio en la micro
- La dura? Yo siempre veo hueás rancias en todas partes. Qué viste?
- Una mina linda fermentando. Pero, puta, es re feo ver minas lindas fermentando en la micro, y tenía pura pinta de haber vomitado recién.
- Penca. A mi también me ha pasado ver cuestiones así.
- Si... cuando me bajé se había quedado dormida.

Terminan Los Simpsons. No pasa nada. Bostezan y se acurrucan. Se duermen y no despiertan.

volver a la vida.

De repente una bocadana de aire fría en la cara y vuelves a la vida. De repente empacharse de caricias, de besos inertes, quedar borracha de tanta piel y tantos suspiros. A veces hace falta un balde de agua helada y nada más, para darse cuenta que nada es lo suficientemente fuerte, nada es lo suficientemente seguro, nada es demasiado tarde ni demasiado a tiempo y generalmente la vida consiste en mirar para el frente, guardar lo que importa, y deshechar lo que no sirve.

¿Por qué aquí me dejan escribir lo que quiera?

¿Por qué cuando escribo en facebook todo el mundo se ve en la obligación de decirme que estoy mal? ¿Por qué cuando alguien hace una pregunta generalizada todos responden por sí mismos y no piensan en los demás? ¿Por qué la gente cree que es más linda una niñita que se queda callada? ¿Por qué me retan cuando quiero gritar? ¿Qué se cree el colegio para poner mi foto en una gigantografía? ¿Y mi derecho a la privacidad? ¿Por qué siempre las personas que espero que me apoyen son las primeras en criticarme e intentar que piense como ellas? ¿Por qué me critica tanto quién no vive una vida feliz? ¿Por qué hoy decidí levantarme e ir al colegio? ¿Por qué quieren imponer estándares? ¿Acaso no puede cada uno inventarse la vida por sí solo? ¿Por qué debo cuidar de que mis palabras no pasen a llevar al resto, si todo el resto me pasa a llevar con sus acciones? ¿Por qué se es legalmente mayor a los 18 y no a los 15? ¿Y por qué no a los 21? ¿Es comparable la madurez emocional con la madurez intelectual? ¿Puede alguien decirme que estoy equivocada? ¿Puede alguien creer que estoy en lo correcto? Pero lo más importante; ¿Para qué mierda voy a contradecir lo que leo que alguien piensa, si cuando yo quiera puedo dejar de leer, si cuando yo quiera puedo pensar por mi misma, y cuando yo quiera, puedo vivir mi propia vida sin mirar para el lado? 

No quiero sentir como sienten todos ustedes. No quiero levantarme en la mañana y odiar el despertador, y mover la almohada siempre de la misma forma, y seguir la misma rutina todos los días, y ducharme sin meter ruido, y prepararme un desayuno liviano, irme a un trabajo que detesto pero que paga, para qué voy a quejarme de los impuestos, de las deudas, del tráfico, de las drogas, de la delincuencia, de los políticos, de los deportes, de las alzas, del dólar, para qué voy a vivir en un pedazo de aire fingiendo ser feliz creyendo que hasta aquí llegué, que la vida es esto, para qué voy a ir a imponerle mi forma de vivir al resto de las personas si aún están a tiempo de ser algo diferente, para qué voy a cortarle las alas a quien aún no emprende el vuelo, para qué voy a decirle a quién no sabe nada de la vida que la vida es mi vida y que así son las vidas de la gente, para qué si quieren creer que pueden ser diferentes, para qué si ellos PUEDEN SER DIFERENTES. Por qué ahorrarse la incomodidad de ver que otros piensan diferente. Para qué abrir la mente. ¿Para qué dejar que el resto sea feliz?

Monday, March 28

¿Para qué?

Para qué una estabilidad, para qué una familia, para qué un perro, un jardín, una casa con la ventanita redonda en el tejado, ¿para qué? Para qué dejar de fumar, para qué dejar de salir hasta que salga el sol, para qué perder la chispa, la pasión, el sexo ¿para qué? Para qué una única persona, para que dar todo lo que eres para que después no lo valoren para que llegue alguien que lo haga mejor que tú, para qué dos hijos (la parejita) ¿Para qué? Para qué un novio perfecto, para qué un novio, para qué tener un doble tuyo, para qué perder la originalidad, para qué rímel negro, para qué colorete rosita, uñas rojas y pelo liso ¿Para qué? Para qué una estabilidad emocional, ¿y una sentimental? Menos aún… para qué una chica con cóctel, ¿por qué no una buena cerveza? ¿Para qué mierda quiero yo toda esta mierda? ¿Qué me aporta? NADA.

Sunday, March 27

A mi no me enseñaron nada.

a mi no me enseñaron a ver colores, ni a conocer a la gente. no me enseñaron a gritar ni a esconderme. A mi no me enseñaron a escribir mis sentimientos ni a explicar los olores de las flores ni a describir el encanto de un beso, a mi no me enseñaron a sufrir ni mucho menos a ponerme de pie. de pronto la gente me mira y exclama horrores, reclama ignorancia, reclama inconstancia, pero a mi nunca me enseñaron a vivir feliz, nunca me enseñaron como ser feliz. Yo aprendí a caminar de a poquito, y nadie me dijo como tenía que correr, pero para huir hay que improvisar y un día me vi corriendo alejándome de la gente, un poco más cerca de un sueño, y creo que jamás me sentí tan sola. A mi no me enseñaron a aprender y sin embargo aprendí que las personas son todas reales pero casi ninguna vale la pena, las que más cerca están son las primeras en traicionarte y los que dejas entrar más allá del corazón tienen la capacidad de hacerte añicos los sentimientos. Hay excepciones. Pero hasta ahora, pocas.

Monday, March 21

A veces empequeñezco

cuando misteriosamente paso a formar parte de una lista larga entre muchas otras que piensan lo mismo que yo.


Y se me quitan, irremediablemente, las ganas de escribir.
y de dormir,
y de pensar,
y de sonreír,
y de querer.

Saturday, March 19

Que pena ser tan puta y estar tan sola.

Que pena de repente mirar pa' atrá y darse cuenta de lo mucho que gustaba estar rodeada de almas inertes. Que pena de repente querer más tu pasado que tu presente. Que pena ser tan puta y estar tan putamente sola, que pena comer pa' no darse cuenta de la soledad, que pena saber que comer más hace más grasa y hace más soledad. Que pena mirar la luna grande tan sola y tan triste, que pena echar tanto de menos y que pena escuchar a este ser humano que no sé de donde salió retumbando en mis oídos y quererme morir de la pena, querer que los grillos se introduzcan en mi cabeza y que mi vieja se muera del asco, no sé, que por último no me mire más pero yo poder escabullirme por la ventana una noche como esta noche y morirme fumando y viendo las luces de colores al lado del mapocho, una noche como esta noche y como esa noche, tomando vino y cantando con la guitarra en el pasto y mirando la luna que hoy se supone que nunca más estará tan enorme. De repente mirar pa'l lao y también darme cuenta que las almas viven aún y que no estoy tan sola, que no estoy tan triste, que la pena no se me cae como gotitas por los ojos y de repente miro pa'l lao y por último hay una güacha con un pucho pa fumarnos la cabeza mirando el cielo y volarnos los sesos con un caño bien verde. Por último de repente no sé, poder escribir bonito como antes y no puras mierdas como ahora, por último dejar de escribir porque es bien sabido que sólo puedo escribir cuando me duele el corazón y puta que duele, puta que duele que te rompan el corazón.
pareciera que jamás te aburres de decepcionarme.

Tuesday, March 15

No era él

Me bajé de la micro y miré pal lao, como siempre, y pensé que estaba ahí, pero no era él.
Cuando llegué al colegio le abracé y le busqué el olorcito a shampoo en su cuello, pero no estaba ahí, no era él.
Al salir de clases me estaba esperando frente a la muni y le besé, pero no era él.
Acostados en el pasto el sol nos llegaba el la cara y por un minuto me cegaba y pensaba que por fin le encontré, pero no era él.
Llorando en la ventana la lluvia nos mojaba y entonces sentí que podría fingir que estaba bien... pero no, no era él.

Tengo pena otra vez. Y no se me ocurre ni una huea inteligente pa decir.-

Sunday, March 13

"Pero a ratos se quedaban tristes y comprendían vagamente que una vez más se habían divertido como recurso extremo contra la melancolía..."

Ya te lo dije una vez.
Como recurso extremo contra la melancolía...
eso somos.
recuerdos tristes, risas tristes, palabras tristes
somos recuerdos que no queremos tocar para no llorar
pero están ahí igual, y cuando me miras más allá del pelo rojo y los ojos mal maquillados
ves la pena que me come, veo la rabia que guardas
y ya no somos más lindos
tiernos
ni tirados en el pastito nos vemos igual que antes
que feo crecer
que feo madurar
que feo darse cuenta que querer
no es suficiente para amar.